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| De tal palo tal astilla | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Un dia al regresar del colegio, me encuentro con mi padre que va saliendo de la casa, dando un portaso, y saliendo enojado a toda velocidad en su auto. Al entrar veo a mi madre llorando, le pregunto que pasa y me dice : Con tu padre nos vamos a divorciar Ya ha pasado mas de un año de esta escena, mis padres se divorciaron y yo por supuesto me quede con mi madre. Yo tenia 17 años. Mi madre , una mujer de 45, rubia, muy bonita, con caderas anchas y unos pechos preciosos, grandes y redondos. Al estar solo los dos, nos fuimos haciendo muy amigos, al punto que yo le contaba todas mis cosas. Un dia viernes, en que llovia mucho para salir, me encontraba en casa aburrido. Mi madre llego como a las 10 de la noche. Se sorprendio mucho verme en casa un dia viernes. Ella traia una pelicula. Me animo a que la vieramos comiendo algo. Nos colocamos en el sillon a ver la pelicula. Como a los quince minutos me hace parar la cinta para ir al baño. Salio, se preparo un trago y me ofrecio otro a mi. Como les comente yo tenia mucha confianza y beber o fumar delante de ella no era ningun problema. Nos pusimos a fumar y a beber mientras veiamos la pelicula. La pelicula trataba de un hombre que era casado y que tenia muchas aventuras fuera del matrimonio, y con escenas sin ser pornograficas, mostraban mucho sexo. Al final de la pelicula, el hombre lleva a vivir a una de las amantes a la casa, y se acuesta con las dos mujeres. Termino la pelicula , me pare a servirnos otro trago. Nos pusimos a fumar y comentar la pelicula. Me pregunto si estar con dos mujeres seria mi sueño erotico. Mi sueño erotico, yo creo que el de todo hombre En todo caso Oye mama, cual es el sueño erotico que toda mujer tiene? Mmmm , no se, depende de cada una creo Pero cuando conversan, nosotros hablamos de dos mujeres, ustedes hablan de estar con dos hombres? Si, pero no mucho, en todo caso, la mujer es mas reservada al momento de hablar con otras mujeres, aunque no es mi caso Y tu? , Cual es tu fantasia? Ja ja ja, yo no tengo fantasias. Como? Nunca has tenido fantasias? Si, pero las he cumplido todas ja ja ja En serio? Si, .... ya cambiemos el tema mejor No estas loca, dejame que te llene el vaso para soltarte la lengua Ja ja ja , me quieres curar ( mientras estiraba la mano , yo le llenaba el vaso) Ya po ' cuentame, ?De verdad has cumplido todas tus fantasias? ?Si niño!, y dejate que me da verg?enza Y cuales fueron tus fantasias? Como te voy a decir No que tenemos confianza? A ti te gusta que yo sea sincero, bueno a mi tambien, ya cuentame? Cual fue tu fantasia y la cumpliste Me da verg?enza.... pero, bueno,...... mejor tu pregunta y yo te digo si o no Vale, pero sin argumentos, solo si o no ?ok? Ok, pero despues me toca a mi ?OK? primera... ?fuiste infiel a mi padre ? Oye, te fuiste a .... ?Dijimos sin argumentos!, solo si o no Si Con mas de uno Mmmmmmm si Lo has hecho en la calle? Si Lo has hecho con dos hombres? Oye Dijimos si o no, nada mas Mmmmmm ( demoro un poco en contestar, tuve que preguntarle de nuevo) Contesta lo has hecho con dos hombres Mmmmm si ( y se tapo la cara de verg?enza) A mi casi se me cae la baba , no podia imaginar a mi madre con dos hombres, pero no dije nada, la deje para seguir indagando Fue hace mucho tiempo o poco tiempo? Mucho tiempo, cuando era joven...... ahora me toca a mi No No seas fresco, tu ya preguntaste Bueno Prometes contestar solo con la verdad? Si Palabra de hombre? Por supuesto Tuviste sexo con Roxana? Que roxana ( la pregunta me dejo helado, Roxana era un muchacha que habia estado haciendo el aseo en la casa por unos meses y tenia como 25 ) No te hagas si o no Mmmmmmm si Con cuanta mujeres has estado No puedo decir numeros, dijimos solo si o no Ok, ?has esado con mas de tres? Si ?Mas de 5? Si ?Mas de 6? Si ?Hijo!, tienes solo 17..... ?mas de 8? Si ( la verdad eran 5, pero quise exagerar un poquito) ? Hijo por Dios!... se te va a gastar ja ja ja De tal palo, tal astilla, ahora me toca a mi Has estado con una mujer? Yaaaa , las preguntas que haces , como se te ocurre Tu solo contesta si o no No, no he estado con ninguna mujer Has pensado estar alguna vez con alguna? Mmmmmm no ?La verdad! Mmmmm si Ella se levanta a servirse otra copa, pude ver que estaba un poco mareada, pero era mejor asi, de esta forma sabria tal como era mi mama. Me dio calor ( se saco un chaleco, quedando solo con una blusa blanca que se le ajustaba a sus pechos. Nunca habia visto a mi madre como objeto de mi libido, pero la conversacion me tenia muy caliente, y por los pezones de mi madre llegue a pensar que ella tambien. ) Otra pregunta ...te Espera, me toca a mi, no seas patudo, tu has preguntado mucho..... haber, que te pregunto que te comprometa tanto como lo has echo conmigo... Ya se ?Has estado con una mujer mayor que tu? Ya te dije que si Pero aparte de la empleada, sinverguenza No ?Te atraen las mujeres mayores? Si, mucho ( Mi verga comenzaba a molestarme de lo dura que estaba) Tendrias relaciones con una mujer mayor que tu, digamos de mi edad Ya lo creo Los ojos de mi madre se fijaron en mi paquete, que ya no se podia disimular a traves e mi pantalon. Cambiando de posicion, y mirandome a los ojos, me dijo Parece que te has puesto un poco cachondo con la conversacion Si Ja ja otra pregunta...... ?Te vas a masturbar despues de esta conversacion? Ja ja ja Ya po, contestame Si ........ y tu? Oye, como te voy a contestar eso Por que no? O tu no te masturbas? ..... bueno..... si a veces......... ya terminemos con esta conversacion, que se esta pasando el limite , vamos a acostarnos Trate de continuarla, pero no me aguanto. Estaba en el baño, sacando algo de papel confort para correrme una merecida paja, cuando siento que mi mama me llama desde su pieza en el segundo piso. Al subir, poco antes de entrar, escucho a mi madre que entre sin prender la luz. Ella al lado de la ventana me hace gestos para que me acerque a mirar por la ventana. Me coloco detras e ella. Abajo, en las sombras, una pareja se besaba apasionadamente. El con su mano bajo su blusa y ella con la mano entre sus piernas, mirando de repente hacia los lados, para cerciorarse que nadie los miraba. Parece que eso no va a terminar ahi me dice mi madre Yo detras de ella, con la cortina un poco corrida, la luz apagada, veia como la pareja se tocaba por todos lados. Mi verga completamente dura se encontraba a cms del culo de mi madre. Ella sin voltear y sin decir nada, solo miraba la escena. Disimuladamente, como tratando de acercarme mas a la ventana, apoye suavemente mi bulto contra su culo. Ella no dijo nada. Como estatua me quede en esa posicion, tratando de sentirla y tratando que mi verga no se moviera para evitar que mi madre abandonara esa posicion. Pro fue inevitable, El joven de abajo, habia soltado las tetas de su compañera y la metio po delante del pantalon de la joven. Mi verga no aguanto esa imagen y se movio, haciendo sentir a mi madre el movimiento. Ella no se movio. Con algo de miedo volvi a mover mi verga, pero esta vez concientemente. Ella tampoco se movio. La volvi a mover y esta vez mi madre tubo otra reaccion, movio un poco su culo hacia atras. No sabia si habia sido idea mia, a si que volvi a moverla y nuevamente senti un movimiento en el culo de mi madre. Ella rompe el silencio diciendo Parece que el lo esta disfrutando refiriendose al joven Ella parece que tampoco se queda atras, mira como le tiene tomada la verga mientras segui moviendo mi verga y mi madre seguia moviendo el culo, muy lentamente. Seguimos mirando, mis movimientos eran cada vez mas seguidos y los de mi madre cada vez mas notorios. En silencio la tome por la cintura y ya con un movimiento mas notorio, empuje mi cuerpo hacia delante, ella lo empujo hacia atras. Aun mirando hacia fuera, mis movimientos fueron cada vez mas fuertes y los de mi madre tambien. Ya no habia vuelta atras, me estaba punteando a mi madre y ella movia el culo hacia atras fuertemente, llegandome a mover. Lo estaba disfrutando, pero disimulaba mirando a la pareja. De repente el joven, toma a la muchacha de la cintura y la monta sobre el Mira como la tiene, se lo esta haciendo con la ropa puesta Ella esta muy caliente ?verdad? Si .... debe estar muy caliente. Apuesto que le gustaria sentirla adentro Mmmmm ya lo creo que le gustaria tenerla adentro, pero antes le gustaria bajarle el pantalon y meterla en su boca Mmmmmm yo creo que a el le encantaria ( me acerco a su cuello y lo beso, mi madre echa su cabeza hacia atras) ?Creo que ella ya no aguanta mas, quiere sentirlo completamente! El tampoco, quiere sentir su piel desnuda ( Mis manos se meten debajo de su blusa y acaricia su estomago) Mi madre se da vuelta y me besa en los labios. Fue un beso con amor y pasion a la ves. Mis manos acarician sus cabellos. Su boca se va a mi cuello, desabrocha mi camisa, besa mi pecho, baja hasta mi estomago, lo besa mientras sus manos desabrochan mis pantalones. Me los baja. Mi verga esta tan dura que sobresale de mis boxer. Ella los baja y se la mete completamente en la boca. No lo puedo creer, mi madre arrodillada a mis pies metiendose mi verga completamente en la boca. Con una mano en la base y con la otra en mis bolas, la chupa desesperadamente, yo solo acaricio sus cabellos. Le trato de desabrochar la blusa, pero mis manos no pueden desabrochar mas del primer boton. Ella misma se desabrocha la blusa y se la saca , sind ejar de mamarla. Mis manos desabrochan su brasier. Ella tambien se lo saca. La levanto y la beso. Mis manos desabrochan su pantalon, Me cuesta sacarlos al pasar por su exquisito culo, pero una vez que paso ese rico obstaculo, bajan hasa el piso. Me saco la camisa y con mis pies termino de sacarme el pantalon. Ella hace lo mismo. Completamente desnudo, sin dejar de besarnos caemos a la cama. Yo sobre ella me sumerjo entre sus pechos, besandolos y chupandolos como loco. Ella acaricia mis cabellos, sigo besando y bajando, quiero entregarle el mismo placer que ella me dio. Sus manos agarran mi cabeza impidiendome que siga, yo se las tomo y sigo bajando, hasta sentir sus pelos sobre mi cara No por favor, no sigas , pero ya es tare, mi boca encuentra su humeda conchita y me lengua se pierde ahi saboreando su liquidos. Ella da un grito de placer y sus manos se aferran al cubrecamas. Sigo chupandosela, ella se mueve de placer. En unos de sus movimientos se da vuelta, para tatar de sacarme de ahi antes que llegue su orgasmo. Per mis manos se apegan a su culo y empiezo a besarlo completamente. Ella me pide que pare, yo sigo. Abriendo sus nalgas con mis manos, logro meterle la lengua en su agujero. Ella ya grita de placer, apoyando sus rodillas levanta el culo dejandomelo a una altura mas conveniente para comerle alternando el culo y su concha al mismo tiempo. ?Ya no aguanto mas! ... ?......Vas hacer que me corra....! ?Eso quiero mama! ? Dejame ayudarte! ( Con sus propias manos, se abre las nalgas y me deja mas expedito la entrada a su culo) Empiezo a sentir que su orgasmo ya no demoraba, por lo que me dedique por completo a su concha, mientras ella se metia un dedo por el culo ? Quiero terminar en tu boca hijo! Damelo mama!.. ?Damelo!......,?Acaba en mi boca! Si........ ?estoy acabando!..... AAAHHHHHHHHhhhhhh...... ?En tu boca!... ????????Me estoy corriendo en la boca de mi hijo!!!!!!!! Sus jugos llenaron mi boca, los que deguste con mucho placer, pero que me hicieron acabar ?Yo tambien me corro! ?Acaba en mi boca como lo hice yo contigo! ( se sienta en la cama y yo de pie, se la mete toda . No aguante nada y le llene la boca de leche, la que empezo a correr por su cara) Mmmmmmmm que rica la lechesita de mi hijo. Mama , dejame metertela Si hijo, follame fuerte ( Se coloca en cuatro patas y me deja su culo a la altura de mi verga) La apunto a su concha y de un golpe se la vuelvo a meter, ella se movia rapidamente, haciendo que mi verga siguiera dura. Luego la doy vuelta, ella abre sus piernas, me subo sobre ella y con sus manos me la dirige nuevamente asia su concha. Mis manos se aferra a su culo, ella me besa y me pide que se lo haga mas fuerte, mis embestidas la hacia llegar a correrse sobre la cama, sus tetas se movian al compas de mis penetradas) ?Asiiiiii! ..... ?No pares!.......... ?Me voy a correr de nuevo! ?Yo tambien mama! ??chamela adentro de mi!..?Llename con tu leche corazon! No puedo mas mama ........ ?Damela!.......... Como vi que se metio un dedo en el culo, mientras acababa la primera vez le coloque uno de los mios Siiiiiiii ..... me gusta, mejor acaba en mi culo Siiiiiiiii dejame meterla en tu culo Si mi amor , ahora es tuyo No hice mas que meterle la punta cunado me corri en su culo, facilitando entrar hasta el fondo, al mismo tiempo que ella se corria lanzando un chorro por su vagina que me dejo todo mojado. Terminamos exhaustos. Nos besamos con amor, ya sin fuerza, mientras nuestra manos acariciaban todos nuestro cuerpo. Nos quedamos dormido. A media noche desperte con mi madre chupandome la verga y nuevamente terminamos haciendolo en todas las posiciones conocidas. |
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| Mi Marido y Yo | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| He descubierto que Horacio me es infiel. Comprendo que eso no tenga nada de especial, considerando mi modo de actuar, pero tengo que admitir que me ha dolido. No me lo esperaba al menos no así. No conozco demasiado a su amante, solo de vista. Sé que es una chica que acude al mismo gimnasio que Horacio y al que yo misma suelo ir esporádicamente , y que se llama Lucía. Cuando cometí el pecado de la Pereza con Horacio sentí que algo andaba mal. Intuición femenina, supongo. O tal vez capté un olor distinto y no quise darme cuenta. Esta noche, mientras se duchaba, cogí su ropa sucia y la ordené para meterla en la lavadora y entonces lo descubrí. Era un arrugado papel minúsculo, pero lo suficientemente llamativo como para pasar desapercibido (un post it pequeño, de color naranja chillón): "Mañana, a las 9, en mi casa. Adolfo esta de viaje. Besos, Lucía." Bueno, con solo esta nota no podía saber si era la misma Lucía que la del gimnasio, pero he buscado en su agenda de teléfonos y SOLO existe una Lucía. No ha sido muy correcto haber rebuscado entre sus cosas, pero la situación lo requería. Es mi marido, y tengo que saber. El caso es que me siento fatal. Y es cierto que no puedo ser yo quien precisamente tire la primera piedra, pero no son casos comparables Que Horacio haya recurrido a otra mujer en busca de sexo me subleva. Y si es por amor en fin. Ahí ya no podría hacer nada. Tengo que descubrir más cosas. 08/06/2004 Esta tarde cogí el coche y me fui al gimnasio. Nada más renovar mi matricula, me informé de los horarios de las clases de aerobic y fui directamente a los vestuarios. Lucía no estaba allí. Pensé que tal vez ella iría a otra hora, pero no llevábamos ni diez minutos de clase, cuando hizo su entrada triunfal. No me extraña que Horacio se haya fijado en ella. Es una mujer bellísima. Tiene unos rasgos casi asiáticos, aunque seguramente esa expresión le viene dada porque tiene los ojos muy grandes, preciosos, ligeramente rasgados. Ambas tenemos los ojos verdes, así como la misma estatura, pero ella tiene menos pecho que yo. El pelo, castaño oscuro, lo lleva largo y degradado, como a media espalda. Yo soy morena, ahora con el pelo corto, a medio cuello y en forma de caja. Además tiene un culo respingón, como de pato, pero exquisitamente sensual, mientras que yo bueno, tengo las nalgas muy duras, pero no es un culo del otro mundo. En cambio yo tengo la cintura más fina que ella, y por ende, más caderas, pero su culo no es el mío, tengo que reconocerlo. Creo que somos más o menos de la misma edad. La estuve observando durante el resto de la clase. Su cuerpo, sus movimientos son exquisitos, esa mujer rezuma sexo por cada uno de sus poros. Hoy no he intentado acercarme a ella. Al terminar, simplemente me lavé un poco y me fui a casa. 10/06/2004 Hoy al llegar a los vestuarios Lucía ya estaba allí. Había más chicas, pero me cambié de ropa delante de todas, y me di cuenta de que ella me miraba bastante. Durante la clase, se colocó cerca de mí, en la primera fila, y no dejó de fijarse en mis movimientos a través del espejo. Esto marcha. No le he dicho nada a Horacio, sigo comportándome como siempre, aunque anoche quiso hacer el amor y yo pretexté dolor de cabeza. Se extrañó, no es propio de mí, pero me da lo mismo. No sospecha nada. *** Por fin, en la siguiente clase (día 15 de junio), conocí a Lucía personalmente. Fue al acabar la clase. Estábamos en los vestuarios y yo, después de desnudarme parsimoniosamente delante de sus narices, me metí en las duchas. No son individuales, sino colectivas, y están separadas del resto del vestuario por una mampara. Ella no tardó en venir. Reconozco que cuando la vi allí, desnuda, junto a mí, con el agua resbalándole en finos regueros por la piel, sentí un escalofrío. Jamás me había fijado antes en una mujer o al menos, ninguna me había hecho sentir así. Supuse que debería de odiarla por acostase con mi marido, pero nada más lejos de la realidad: aquella chica era estupenda. Me gustaba. Tenía un magnetismo especial. El caso es que al fin estábamos las dos solas. Yo tenía los ojos cerrados, pero era consciente de su presencia. Precisamente estaba pensando en la mejor forma de abordarla, cuando Perdona, tú eres Marga, ¿verdad? – abrí los ojos y la miré . Siy tu eres? – le sonreí, aliviada . Lucía Es que llevo varios días observándote. Tienes un cuerpo precioso, se nota que te cuidas. ¿Cómo es que dejaste de venir? Antes venías mucho Bueno, me gusta venir de vez en cuando. No soy muy constante, la verdad – sonreí . Pero tu hablas de cuerpos ya quisiera yo tener tu trasero, guapa!! Ja ja ja ja, qué dices, tan respingón!! Qué horror, me quiero operar hizo un gesto encantador, girando sobre sí misma para mirárselo . Vale: opératelo y dámelo a mi!!! Fue una conversación tonta, pero entramos en contacto. A la media hora estábamos en mi coche rumbo a su casa, pues ella solía coger el autobús urbano, no tenía el carnet de conducir. Cuando llegamos al portal, me invitó a subir y tomar algo. Desde luego, accedí encantada, así que aparqué donde pude y fuimos caminando un trecho. Recuerdo que pasaron unos chicos, de unos 20 años, y nos piropearon, aunque no recuerdo exactamente que dijeron, pero nos cayó en gracia y tuvimos conversación para rato. Su casa era el ático, muy espacioso y decorado con muy buen gusto ¿Te gusta?. Fue idea de Adolfo, mi marido. Tienes que conocerlo, te caerá muy bien. Es decorador. Tiene que estar a punto de venir de Málaga, se fue el lunes. Adolfo cómo describir a Adolfo. Si su mujer era pura sensualidad Adolfo era Sexo, con mayúsculas. Era alto (más que Horacio), fuerte, atlético, con la piel dorada, un paquete que se adivinada enorme debajo de los pantalones y calvo. Tenía una calva fantástica, reluciente, dorada, sin un mísero pelo con la cabeza. Sexo, sexo, sexo. Le deseé nada más verle. Y tenía una voz masculina, sensual era un hombre seguro de sí mismo, guapo hasta el aburrimiento. Hacían una pareja increíble. Lucía propuso que nos tomáramos algo en la terraza y la estuve ayudando a prepararlo todo. Hablamos del gimnasio, del viaje a Málaga, de decoración de interiores les propuse quedar algún día los cuatro, es decir, con Horacio también y les pareció una idea estupenda sin embargo, en ningún momento cité el nombre de Horacio: siempre me referí a él como "mi marido". No me convenía aún enseñar ese as. Nos intercambiamos los teléfonos y quedamos en llamarnos. Y ahí quedó la cosa Pasaron varios días en los que me dediqué a observar a Horacio y a esperar. Se hizo habitual que él llegara tardísimo a casa, por "culpa del trabajo", pero no le amonesté en ningún momento. Fui una esposa ejemplar. El problema es que tiempo transcurría lento, pesado como juicios. Lucía me llamó en varias ocasiones, pero yo le fui dando largas, muy a mi pesar. Hasta que llegó mi oportunidad. Fue el viernes de aquella misma semana. Horacio llegó a la hora de comer con cara de circunstancias y me espetó que aquel fin de semana Oscar y los demás habían decidido ir de pesca al río y habían alquilado una casa rural que ya no podía decir que no, y que se iba, vamos. Tuve la vaga sensación de que se sentía cohibido, como si hubiera sido pillado en falta. Pero aún conservaba algo de dominio sobre sí mismo. Le dije que no se preocupara, que mejor, que así la casa para mí solita y mi amante. No le hizo gracia la broma. Al menos, aquella risa falsa así me lo delató. Yo por mi parte, prescindí del mal trago de comprobar si realmente Oscar había planeado aquella escapada de fin de semana. Hay verdades como templos que no necesitan ser pronunciadas. Se pasó la tarde preparando una maleta insólita para un fin de semana de pesca, pero no despegué los labios. Se fue a eso de las seis y media. Esperé hasta las siete y llamé a Lucía. Me cogió el teléfono Adolfo: Lucía acababa de irse al pueblo de su madre. "Joder", pensé, "la típica excusa, qué triste". Le dije que estaba sola, que Horacio se había ido de fin de semana con unos amigos y que si le apetecía podría pasarse a tomar algo a mi casa. Aceptó de buen grado. Quedamos para un par de horas más tarde y colgué con el corazón en un puño. Todo había salido a pedir de boca. Ahora solo quedaba rezar porque Horacio y Lucía no tuvieran ningún imprevisto como mínimo hasta el domingo por la tarde. No me levanté: salté despedida del sillón hacia mi habitación. Dos horas. Había bebida, eso era básico. Adolfo bebió bastante la tarde en que le conocí, así quebásico, la bebida. Me desnudé como pude, porque apenas atinaba. Me duché ceremoniosamente eso sí, que para esas cosas una es muy maniática , salí, me encasqueté una camiseta vieja y limpia, regresé al baño, me maquillé, se me derramó encima la colonia (eau de toilette, para las mentes más sensibles), "Light blue" de Dolce y Gabbana, escupí sapos y culebras, me abaniqué, salí, me fumé un cigarrillo medio desnuda en el salón y por fin, con una recién adquirida serenidad, regresé al vestidor y me dediqué a la placentera tarea de elegir modelito. Todo esto en hora y media. Tiempo record. Seguro, lástima que no lo registraran los del "Guiness". No me arreglé demasiado. Me puse una minifalda sencilla, tableada a los lados, y una camisa de un turquesa pálido. No me preocupé de abotonarme los tres primeros botones. Yo no tengo el pecho de Lucía, así que hay que sacar partido. Me incliné hacia delante, mirándome al espejo y sonreí complacida. Me peiné descuidadamente el pelo con los dedos mientras buscaba unos zapatos que no encontré, salí hacia la cocina para preparar el hielo y el timbre. Fui a abrir descalza y sin tener el hielo ni nada preparado, pero con una de las mejores sonrisas jamás ensayadas delante de un espejo. Suspiré cuando le vi. No lo pude evitar. Me olvidé por completo de todo, de Horacio, de Lucía, hasta de mi nombre. Adolfo. Solo Adolfo. Todo mi mundo, durante unos segundos, fue Adolfo. Él lo llenaba todo. Me miró de arriba abajo, un poco sorprendido pero divertido. Tampoco se me escapó el detalle de una mirada sobre mi escote más larga de lo convencionalmente establecido. Le invité a pasar. Le enseñé someramente la casa y le conduje hasta la cocina para preparar las bebidas, disculpando como pude mi tardanza. Después no acomodamos en el salón y estuvimos hablando de todo un poco y de Lucía y Horacio. Adolfo no sabía que eran amantes. Pero no osé a sacarle de su feliz ignorancia. A medida que avanzaba la noche y se vaciaban las botellas, a Adolfo se le iba soltando la lengua. Por mi parte, no sé dónde quedó mi frágil sentido del decoro y de la vergüenza, porque no tuve reparos en hablarle de mi vida sexual. Aunque él tampoco se quedó atrás: me relató con todo lujo de detalles lo que más le excitaban a Lucía y a él mismo en la cama. Ni qué decir tiene que tomé buena nota del asunto especialmente en lo referente a Lucía. Quizás algún día, tal vez no muy lejano, fuera a necesitarlo. Adolfo era un ser extraordinario. Me encantó, me conquistó enseguida. Envidié y desprecié a Lucía a partes iguales por tener a un hombre de tal calibre a su lado y no saber apreciarle del todo. Si Adolfo fuera mío Marga, ¿me escuchas? Ehhh, si, claro, perdona Entonces dime ¿ Qué? Tu fantasía más íntima algo que jamás has hecho y que te encantaría hacer, probar, experimentar ¡¡Jajajajaja!! Estás loco!? ¡No te lo digo! Vamos tal vez yo te pueda ayudar Le miré en silencio, con la sonrisa congelada en los labios. ¿Cómo demonios había llegado hasta ese punto sin apenas darme cuenta? Yo solo me había dejado llevar Adopté una actitud insinuante: ¿De verdad quieres saberlo? Mi reino a cambio de tu negro pensamiento Está bien. Tú ganas – sonreí en apariencia tranquila, pero el corazón me iba a estallar de ansiedad . Mi fantasía sexual es el sexo anal. Y grabarlo todo en video. ¿Solo eso? ¿¡Te parece poco, teniendo un marido tan quisquilloso!? O sea, que eso nunca lo has hecho y es tu fantasía ¿Eres infiel? ¿Y eso qué importancia tiene? Se inclinó hacia delante y se sentó en el filo del sillón, apoyando los codos en las rodillas y entrelazando las manos. Se dedicó a mirarme fijamente durante un buen rato, sin pestañear, barruntando endiabladas maquinaciones que pronto tuve el privilegio de descubrir Se levantó lentamente, comprobó si tenía las llaves del coche en los bolsillos y luego, como quien le dice a un niño que se prepare para ir al parque, me sugirió que fuéramos a su casa. Así, sin más explicaciones. Al fin y al cabo no eran necesarias. Recuerdo que cuando me puse de pie me dio la sensación de no estar pisando tierra firme. Me limité a ponerme unas sandalias y a coger un bolso con las llaves de casa antes de salir. Aquello me pareció una huída precipitada. En el ascensor apenas nos miramos, pero al llegar al portal, Adolfo me cogió protectoramente de la mano para guiarme hasta el coche. Con ese gesto comprendí que le gustaba llevar la iniciativa, y no le quité la ilusión. Durante el trayecto nos besamos varias veces, igual que dos viejos amantes después del reencuentro tras muchos años y que se sienten como la primera vez. Fue como si nos hubiéramos reconocido con solo aquellas confidencias a media luz y bien regados de alcohol. Al llegar a su ático me pidió que me acomodara y desapareció. Salí a la terraza y me encaré a la nocturnidad de la ciudad vista desde las alturas. Era impresionante. Exhalé el aire con fuerza, sintiendo cómo la sangre me hervía en las venas y me sentí primitivamente viva. Me llevé la mano derecha discretamente a la entrepierna y no me sorprendió notar la humedad en mi ropa interior. Era irónico. Sarcástico. Iba a follar – pues no era nada más, por crudo que sonara con el marido de la amante de mi propio marido. No estaba mal la cosa. Cualquier día, les proponía una orgía y todos tan felices. Qué vida Oí cómo Adolfo me llamaba desde el interior de la casa y me metí dentro, buscándole por el enorme piso, guiándome por su voz, hasta que llegué al dormitorio. Aunque más correcto sería denominar a aquella habitación como santuario. Aquella estancia era como tres veces más grande que el salón. Sin miedo a exagerar me atrevería a decir que solo ese dormitorio ocupaba la mitad de la casa. Desde la puerta, donde yo estaba situada, se veía en la pared frontal un enorme ventanal que ocupaba casi todo el muro y desde el que se divisaba toda la ciudad. Las cortinas estaban totalmente descorridas y la luz nocturna era lo único que iluminaba la estancia, aparte de una lámpara auxiliar de una tenue luz rojiza en uno de los laterales del cuarto. Había una puerta cerrada a mi izquierda, más cercana al ventanal que a la puerta de la habitación, y que presumiblemente supuse que sería un baño. El techo parecía más alto que el resto de la casa, pero quizás fuera por el efecto óptico que producían las paredes pintadas de rojo. Sin embargo lo más impactante, justo en la pared de mi derecha, era una gigantesca cama redonda. Era la primera que veía en toda mi vida. Las sábanas eran de satén rojo oscuro. y sobre ellas el hombre más atractivo que jamás he visto. Quizás demasiadas cosas nuevas para mí, porque me sentí desfallecer. Adolfo estaba completamente desnudo, tumbado de lado y con la cabeza apoyada sobre una mano, mirándome con la misma cara que deben de tener los lobos de las más remotas estepas. Eché la cabeza a un lado, en un coqueto gesto, y le sonreí ilusionada, complacida. Me devolvió la sonrisa y señaló a un punto indeterminado a los pies de la cama: una enorme cámara de video. Supongo que tendría un zoom excelente, porque más tarde, ya en mi casa, me sorprendió la precisión de los detalles en la grabación. Me acerqué lentamente a la cama, descalzándome por el camino. Subí a ella y me tumbé a su lado, y Adolfo, sin dejar de mirarme, me desnudó con una lentitud que de poco no me volvió loca. Pero me controlé. Sabía lo que me esperaba y tenía tantas ganas de que ocurriera que estaba como bloqueada. Si bien mi objetivo había sido precisamente hallarme en aquella situación, jamás pude imaginar que fuera de ese modo. Agustín desnudo verdaderamente era un dios. Tenía un pene grande, fuerte, erecto hasta el delirio, con un glande rojo brillante, precioso Me sentí pequeña, débil a su lado. Estaba totalmente a su merced, como si yo solo fuera una marioneta. No pronunciamos palabra. Solo nos mirábamos, como grabando a fuego nuestras orografías respectivas, hasta que me cogió de la cintura y me colocó suavemente a cuatro patas. Mientras alternaba besos por mi columna vertebral y palabras tranquilizadoras a media voz, sentí su mano en mi ya empapado sexo, cómo me introducía dos tres dedos, empapándoselos con mis fluidos, para después acariciarme el ano con una suavidad que me sorprendió. Su endurecida polla me rozaba a la altura de la cintura y tuve que obligarme a hacer un enorme esfuerzo para no abalanzarme a por ella. Me introdujo la punta de un dedo y se me olvidó todo sentí una ligera punzada de dolor, pero él comprendió porque era sabio Se colocó detrás de mí y me lamió suavemente el ano, apartando con ambas manos mis prietas nalgas. Después probó a introducirme un dedo entero. Me sorprendió, pero no me desagradó. Sin embargo, cuando metió dos dedos a la vez, creí que me estaba rompiendo por dentro el dolor me hizo gemir, pero Adolfo me dijo que tratara de relajarme al parecer mi ano es de los estrechos. Inició un breve ritual de mete saca hasta que mis músculos poco a poco se fueron adaptando a sus dedos. Sentí un agradable calorcillo que disparó mi excitación, señal de que ya estaba preparada, supongo se lo hice notar y no se hizo de rogar. Suavemente su glande comenzó a abrirse paso por el reducido agujero de mi culito con delicadeza mientras me hacia girar las caderas con sus manos. Yo notaba cómo su gruesa verga se iba adaptando lentamente a los músculos de mi ano y, para mi sorpresa, con suma facilidad, hasta que noté que ya el glande había conseguido pasar. Se notaba que tenía mucha habilidad en la materia hacía que aquello fuera maravilloso. Me penetraba y volvía a salir de mí con un ritmo suave e intenso, llegando a sacarla casi por completo y volviéndola a meter hasta el fondo. De pronto, Adolfo, agarrándome fuertemente de la cintura, y sin previo aviso, hizo un movimiento brusco con la pelvis y me penetró de golpe, metiéndome su polla hasta la base (llegué a notar el cosquilleo suave del vello de sus testículos). Creo que mi grito se oyó por todo el edificio y sin embargo, a los poco segundos el placer había superado con creces al dolor Y precisamente por eso me sobrevino un primer orgasmo, algo apagado, pero me dio ánimos para seguir aguantando las embestidas. El verdadero orgasmo, el fuerte, el que me hizo casi caer de bruces sobre las resbaladizas sábanas vino poco después y ya cuando sentí los cálidos chorros de esperma inundarme por dentro no, no puedo explicarlo. Es algo que hay que vivirlo. Y puedo asegurar que hasta ahora ha sido lo mejor que he vivido sexualmente Dios si hasta lloré cuando sentí su pene salir de mi interior y como una perrita le estuve limpiando los restos del semen, mientras la cámara seguía grabando. Cuando vi que Agustín se había quedado dormido del todo cosa que ocurrió muy pronto , me desperecé y, con las piernas como gelatina, me vestí, extraje la cinta de video, me calcé las sandalias, fui en busca del bolso y salí del piso sin hacer ruido. No me despedí. Para qué, estaba segura de qué nos volveríamos a encontrar. El relente de la calle consiguió espabilarme bastante, pero no quitarme el temblor de piernas y la peculiar sensación de tener el esfínter del grosor de una lata de refrescos. Sujeté el bolso contra mi pecho para sentir la forma de la cinta, mientras me dirigía a una cabina para llamar a un taxi Autor: Aliena del Valle Aliena_x@wanadoo.es |
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